Fantasía

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Y con incredulidad miraba de reojo su partir. Lento avanzaba de regreso al hotel, atrás dejando al mar solo con el amanecer.
¿Cuántas veces ha pasado? Misma conversación, mismo restaurante y cena. Coqueteo, caricias y buena labia para compensar su poco atractivo. ¡Y funcionaba, señores!
Caminata bajo el alumbrado de luna , música de olas y sábanas de arena. 
Mañana siguiente la magia acabó.
Con incredulidad miraba su partir. Volvería una vez más, fantasearía y el sol observaría su desilusión. 

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Pa’ abajo

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-suavecito pa’ abajo,  pa’ abajo, pa’ abajo, suavecito pa’ arriba, pa’ arriba, pa’ arriba

Cantaba la nena frente al espejo sin imaginar que el monstruo la observaba desde la ventana.

¿Y saben qué hizo el monstruo?

-¡un movimiento sensual!

Ahora de lunes a sábado a la 9 pm él se pone cantar y bailar. El domingo descansa su espalda.

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Patricia M.A

Entre buscar trabajo, feminicidios, y declaraciones ridículas

Fue una semana demasiado, demasiado tranquila, sin novedad en la casa, pero con mucho movimiento fuera. Iré por partes.

En el ámbito personal me la he pasado revisando páginas de trabajo, y mandando cv, incluso me llamaron para una entrevista, pero, al parecer lo que buscando no era lo que yo tenía (¿para qué llamar si no concuerda lo que esperan? bien claro estaba en el cv) En fin. Quizá eso fu lo más resaltante de mis días. Aparte de eso… ¡Empecé con la clase de quechua! Hace tiempo tenía la idea de estudiar el idioma, pero por x motivos no me atrevía, pero ahora lo había decidido y me inscribí en un curso, lo mejor es que las clases la dictan a 15 minutos de mi casa, en carro, claro. El detalle es que dictan los domingos en la tarde, y los sábados llevo LSP, así que los paseos y viajes de fin de semana quedan suspendidos hasta nuevo aviso (con lo muuuucho que salgo no hay diferencia).

Y ya que mencioné mis clase de LSP, lengua de señas peruanas, debo confesar que perdí la primera clase. Tuve que salir y ya no me dio tiempo. Felizmente solo hicieron un repaso de los niveles pasados: básico e intermedio. Ahora estoy en avanzado. Este sábado empezarán con las clases, nuevos temas y palabras, así que ya no faltaré. 

Creo que eso es todo por mi parte. Sin embargo, la cosa está fea afuera. 

Hasta la publicación de este post, se han registrado en mi querido Perú 7 feminicidios. ¡7! y seguramente hay una cifra mayor de distintos tipos de violencia: física, psicológica,  también de acoso, así como muchos casos que no se llegan a denunciar o no tienen presencia en la televisión.

Pero así va el machismo por este lado. Tanta campaña, promoción, y aumento de penas y no parece tener efecto mayor porque lo que se hace va dirigido al ahora, ¿me entienden? quiero decir al problema, atacar el problema ya situado y no trabajar en la prevención desde los niveles más bajos, en la educación, desde nenes. Porque de lo contrario, al no enfocarnos en la base, de acá a unos años seguiremos con más campañas, más penas y más elevadas, y hablaremos del tema que no tiene solución una y otra vez.

Claro, lo que se hace ahora buscan soluciones a corto plazo, pero de corto en corto no se hace mucho. Acá se quiere implementar el enfoque de género en la currícula, en las escuelas, lo que es necesario y ni se debería cuestionar pero ¡vamos! que si quieren dar su opinión de opsición al menos deberían salir con algo mejor que “El enfoque de género produce sida o cáncer” u “homosexualizar a los niños” -lo cual es una burla total cuando nos damos cuenta quienes son los que proclaman tal barbaridad: movimientos de Con mis hijos no te metas, los que se quedan callados ante la violencia, ante el abuso, machismo y pedofilia. 

¿Quieren saber quién dijo lo del sida y cáncer? Una, lamentablemente, madre de la patria, una congresista que por primera vez en sus dos años y medio en el congreso la veo en tv o escucho su nombre. Sin duda la sociedad mantiene a idiotas. Acá les dejo sus declaraciones

¿Es que no hay un mejor filtro que el que ser peruano y tener 25 años a más, o simplemente les importa un pepino el país?

Seguro pensarán que exagero dado que expongo un solo tema, pero son tantos y tantos y que si uno piensa en ellos tiene dos opciones – al menos frente al televisor: reír para no llorar o hacer hígado, y en ambas está la vergüenza. Y si de mayores acciones se habla: Marchas, alzar la voz y meter presión por medios de comunicación, el twitter y fb se vuelven aliados. 

Listo. Eso es todo por ahora, volveré a postear relatos e historias. No quiero hacerme hígado y es que soy bien renegona.

Buen miércoles a todos.

Patricia M. A

DUSOKUTE

No hay palabras. Ya no se puede inventar más o ya no quiero hacerlo. Una de dos, pero acá acaba. Si hay silencio es porque así lo he elegido, no es por no saber qué decir, porque ¿quién dice que el silencio no es una forma de expresión? El silencio puede decir mucho más de lo que pensamos, incluso es una trampa mortal, porque, por el mismo hecho de ser un “vacío”, las interpretaciones varían, hay malentendidos, se acomodan al favor de uno, ignorando al emisor.

Hoy no hablaré. Me cansé de practicar frente al espejo cada palabra, articular cada consonante, que jueguen un buen papel, que dejen la impresión deseada, que el teatro continúe porque hay para rato. Pero lo cierto es que ya pasó medianoche y los telones cayeron. Ya no quiero nada, que los otros piensen lo que quieran, ya no importa, no les importo, y solo fingen que así es. ¿No les cansa tanta sonrisa de lado?

He estado pensando tanto estos días. Todo tiene un ciclo, para bien o para mal, el fin a veces es más prematuro de lo que se piensa. Así sucede en la vida, no hay mapa, no hay señas, solo continúa y quien aproveche lo que se presenta. Uno es responsable de sus decisiones. Pero duele, duele no ser capaz de decidir libremente. ¿Somos libres? A veces lo dudo. En cada instante tomamos decisiones, la ropa, la comida, el peinado, el camino, el carro, banalidades, no interesan, pero hay esa toma de decisiones que hacen dudar en todo, sudor frío por la espalda, boca seca y escalofríos. Los otros están presente. Hay veces que quisiera elegir sin temor, pero incluso más que temor, sin la presencia de los demás, sin tener que preocuparme por el qué será de ellos, pero duele, duele no poder hacerlo sin titubear. ¿Somos libres o aparentamos serlo para sentir satisfacción hasta cierto grado?

Las palabras se las llevan el viento. Los ojos… esos se quedan impresos en los sueños. La mirada a la izquierda, derecha, abajo, arriba, de frente. Esos no te dejan en paz. Esos mandan más señales de las que quisiéramos, esos que te gritan un auxilio pero no le haces caso. Esos que te dicen que te gustó y finges hacerte el loco. Esos que solo piden tranquilidad, y sigues con el bullicio. Pobre de estos ojos que comunican tanto y tanto como eso son ignorados.

Pero aquel día, por alguna extraña razón, te percataste y accediste. En silencio abriste la puerta y me dejaste ingresar. Una manta y un café con leche. Una película y a la cama. Esa noche supiste frente al metro que era justo lo que necesitaba. Y dolió. Hasta ahora lo siento. ¿Por qué esa noche y no otras? ¿Por qué de todas las mirada le hiciste caso a la última? Cruel. Lo sabes bien. Sabes el motivo, pero como siempre tan callado, no lo sabré. Y ahora que ya no estás, tengo que soñarlo una y otra vez con un final distinto e imaginar tu respuesta.

¿Sabes dónde estoy? Me pregunto si me verás desde allá, si es que se puede o existe; sin embargo, incluso si eso fuese posible, no lo harías. No perderías tu preciado tiempo para saber de mí. Incluso allá, no te interesa. Pero estoy donde siempre, a las seis de la tarde de los viernes. Sabrás donde, no te lo diré. Y estoy en este mismo lugar desde ya hace mucho, repito la rutina, eso no ha cambiado. He visto al señor de seguridad ir y venir, al joven de la heladería de al lado con varias parejas hasta que sentó cabeza y ahora a las 5 de la tarde se acerca su esposa y su pequeña. He visto a la señorita de la florería con varias heridas, aun es mala con las espinas. He visto el sol ocultarse y salir. He visto tanto, pero no a ti.

Han pasado tantas cosas que ya no quiero mencionar, que las veas tú si te importa. Que regreses si quieres, da igual. ¿Sabes por qué? Porque para ese entonces, quizá los papeles cambien y seas tú quien escriba esta carta y me cuentes sobre la importancia del silencio, de los gritos ignorados, de los transeúntes, de cómo ha cambiado la ciudad, de los amores terceros y quizá, solo quizá me digas la respuesta.

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Han pasado varios días sin publicar y eso que me propuse postear todos los días. Trataré de remendarlo hoy con varias publicaciones, y la primera del día es esta “Dusokute”. Dusokute significa en tus ojos, y es asamés, la lengua oficial del estado de Assam, al noreste de la India.

¿Cómo llegué hasta esa palabra? Por una película de bollywwod, cine hindi. Como toda película lleva canciones, en este film eso no podía faltar. Dusokute se llama la canción y la película es Margarita with a straw. Preciosa, por cierto. Recomendadísima. No diré de qué trata, veenla el trailer si tienen curiosidad. *

Acá les dejo el video de la canción, la cual tiene dos versiones: en hindi y en asamés (la original). 

Buen miércoles a todos.

Patricia M.A

img_20190112_230241_149-1359683742.jpg¡Caliente!
Al lado reposando y a los minutos olvidado. El gusto se ha ido, desagradable. No quiero tirarlo. De nuevo. Otro intento. Uno más, más sabor, más esfuerzo.

¡Caliente!

Al lado otra vez, pero solo por un momento. Ahora sí lo beberé. Ahora sí estará bien. Lo prometo. Te prometo.

Tic, toc, tic, toc

Mala noticia, querida. De nuevo he fallado, olvidado.

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Buenas noches a todos. Comparto este cortito antes que se acabe la noche. Que descansen y recuerden no dejar de lado su té. 

Patricia M.A

Pastillita para el corazón

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Corazón, zon, zon ¿Por qué estás tan agitado hoy?, ¿Será que las angustias de la noche no te dejan disfrutar el sol? Esta pastilla la recetó el cardiólogo. ¿O fue el neurólogo? Pastillita, a ti recurro después de tanto descuido, tanto abandono. Pastillita, hazme el favor de calmar este quejumbroso corazón, zon, zon.

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Ayer no publiqué, así que ahora lo hago más temprano. Espero que en la noche suba algo más para compensar el día de ayer. 

¡Buen jueves a todos!

Patricia M.A

VIDA

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Hoy les voy a contar mi historia, al menos una parte bien pequeña y significativa de alguna vida mía que tuve hace muchos años, quizá siglos. Sí, siglos. No, no he tomado, no soy de esos que se esconden en el alcohol, tampoco he fumado, tengo los pulmones bien limpios y estoy orgulloso de ellos, son mi preciosidad que hasta seguro les pondré. Pero, a lo que iba, hace tiempo fui un hombre igual que ahora, pero un hombre con un destino muy singular; trabajaba cortando leña y vendiendo pescado, mientras que en esta vida mía soy un empresario que exporta latas de atún.

En mi vida pasada fui un leñador y pescador, y estoy segurísimo de ello porque la abuela del pueblo de donde nací es bien conocida en esto de ver el pasado. A ella sí le creo que se ha fumado, pero siempre le acierta así que no le cuestionaré. Le creo y no habrá quien me cambie. Yo mismo sin ayuda del gallo o del sol me levantaba a las 3 am a correr por el bosque esquivando los árboles chuecos y las ramas tramposas y brutas. Corría y corría hasta llegar al río, ahí sacaba mis instrumentos rústicos y tiraba el anzuelo y dormía una siesta. Cuando los rayos molestaban, era hora de partir y, créanlo o no, la cesta estaba repleta de peces que saltaban y saltaban, a veces me daban tanta pena y lanzaba uno de vuelta, pero solo uno. Hay que ser fuertes en esta vida y en la pasada.

Regresaba a paso lento disfrutando la brisa, me desayunaba uno de ellos y el resto al mercado. La abuela del pueblo decía que era el más popular, que mis pescados eran los más frescos, que se peleaban por tener el último y los otros señores, aunque de buenos rostros y sonrientes, me despellejaban con sus miradas. Incluso me contó que uno de ellos se acercó donde su madre para pedirle que me maldijese. La madre de la abuela era bruja y de las mejores, pero me estimaba mucho, o mejor dicho, estimaba a mi antiguo yo y por eso se negó.

Es por eso que quiero bastante a la abuela, porque ella ha crecido con tanto afecto hacia mí que incluso ahora me sigue protegiendo. Hay días que me dice que sueña con un hombre de gafas y traje elegante y en sus sueños le suplica, implora y luego amedrenta para que me maldiga, para que trunque mi éxito y me quede sin un centavo, pero ella pelea como nunca, grita y amenaza con lanzarle el enojo de todos sus dioses a ese desgraciado, y se levanta con el corazón en la mano y prende sus inciensos y ora por mí. Y le creo, porque esos días que ella refiere esos sueños me he sentido con un golpe en el pecho pero una sensación de bendición en la frente. No sé explicarlo pero es como caminar entre los buses en marcha con total seguridad que nada me pasará.

En aquella vida de leñador y pescador, no todo era tan próspero como me lo imaginaba. Mi antiguo yo peleaba en las noches para ganarse unos centavos y destinarlo a los más necesitados. Era ahora así como el Robinhood. Y en una de esas luchas me lastimé tanto que dejé el puesto de pescado por un mes entero, la mano la tenía tan mal que lloraba todas las noches por el dolor y la inutilidad en la que me había convertido. No vivía con nadie más, no era ayudado por nadie debido a mi terquedad. Agradaba a todo el pueblo y por eso mismo rechazaba su atención y sus cuidados. No quería en ese entonces y no quiero ahora depender de otra persona.

Ante mi negativa, se me acercó una amiga de la mamá de la abuela, no era de su edad, era de la mía, bastante joven y astuta. Con encantos no tan delicados me convenció de recibir apoyo un par de horas. Venía a la casa y se encargaba de lo básico: limpieza y comida. Yo era un mueble que la evitaba y solo asentía cada que ella hablaba. Ahora voy con todas, pero según la abuela, en mi vida anterior no era más que un desadaptado con las mujeres. Tal timidez me impedía verla a los ojos, pero ella tan terca que asustaba logró que lo hiciese. Y desde la primera vez que la vi, no dejaba de soñarla. No sé cómo la abuela sabe de los sueños que tenía, pero si ella lo dice, le creo.

La soñaba y la llamaba, pero cuando estaba era un ratón que huía de ella. Un día me dijo que no podría venir tan seguido, que viajaría a otro pueblo porque un familiar suyo la necesitaba y que ahora me veía mucho mejor: movía más la mano y ya podía hacer más cosas y mi aspecto dejó de ser de un vago para parecerse más al leñador exitoso de pueblo. Y créanme señores que eso me dejó fatal. Hay algo en mí, como un vacío en el pecho que no me deja dormir de tanto en tanto. Ya fui a los mejores doctores del centro y no tengo nada fuera de lo normal. De hecho, estoy perfecto. He ido donde la abuela, mi gran consejera y guía, me ha dicho que fue por algo del pasado. Por una mujer.

Por una mujer he dejado de dormir plácidamente. Por una mujer despierto a media noche deseando arrancarme los ojos. Por una mujer sigo y sigo trabajando y me esfuerzo en ser el mejor con la esperanza de satisfacer ese hueco en el pecho. Por una mujer estoy así sin descripción. La abuela no puede darme más detalle. Ha intentado todo lo que ha tenido a su alcance pero no puede ingresar a ese lapso de tiempo en que ella se fue y me dejó con la mano recuperándose, mirando su espalda alejarse. Solo me informa que el tiempo se reduce cada vez más, que volveré a estar en paz conmigo y siga como voy que ya llegará. Y cuando menciona “llegará” espero que sea esa mujer de esta vida y que me deje tranquilo para retomar el sueño.

Ahora, en el presente, me dedico los fines de semana a recorrer el bosque a las 3 am. Los viernes saliendo del trabajo manejo hasta mi pueblo, descanso un poco y realizo la rutina de mi antiguo yo. Corro y corro y agradezco tanto que no sucumbí al vicio del cigarro en la universidad, salto esas ramas tramposas, lanzo la caña de pescar y tomo la siesta. Pero ya no hay rayos de sol tan fuertes que me despierten, ahora son las aves las que lo hacen. Tampoco la cesta está repleta y no hay pez para devolver al río, solo uno que es para el desayuno.

Regreso a paso lento y sacándome los mosquitos me encierro en la casa que he rentado y preparo la comida. Me entrego a descansar, leer, meditar y orar. Para el domingo en la mañana voy donde la abuela y le cuento cómo me fue la semana y el día anterior, le narro con nostalgia y melancolía mi fracaso interior, mi desdicha y lo poco que vale el éxito en la metrópoli. Mis sueños pesados y el hueco en mi pecho. Ella solo sonríe y pide perdón, incapaz de hacer algo por mí, llora en silencio y yo le abrazo y le digo que no es su culpa. Agradezco y me retiro a viajar nuevamente a la ciudad con la promesa de volver.

Me pregunto si ese vacío continuará y hasta dónde llegaré antes de explotar. Mientras tanto me queda disfrutar de lo poquito que me gusta estar aquí y allá, del viaje en carretera, de la gente de la empresa, de los números de ventas que ascienden y las noticias a las 8pm junto al café.

Ya llegará en esta vida esa mujer que me dejó así, tan fatal como dice la abuela, ya sanará mi mano y la marca en la palma desaparecerá. Ya dejaré de ver lucha en tv con cierta culpa por el placer. Seguiré ayudando en lo posible a los demás, en fiestas continuaré con la recaudación y donaciones, seré el modelo que fui siglos atrás y, a lo mejor, entre tanto y tanto se me cruce esa mujer.

Caminaré a media noche o a las 3 am. Esperaré al rayo de sol que me queme y oraré por la paz de mi ser. Seguiré siendo ese hombre que una vez fui esperando ser aún mejor.

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Hola, hola, hola, ¿qué tal? 

Este relato lo escribí el año pasado en el mes de Junio, estaba dudando si publicarlo o no porque se supone que el blog es para textos de ESTE AÑO. En su lugar pensaba comentar sobre el libro que terminé de leer o sobre algún acontecimiento por este lado del mundo o sobre mi fascinante día (no tan fascinante).

Me he dado cuenta que años atrás tenía mayor facilidad para redactar, no historias, sino mis críticas, plasmar mis ideas y opiniones sobre acontecimientos actuales, sociales, o sobre cualquier tema. Ahora me cuesta mucho. Deber ser la falta de práctica, espero que sí y que muy pronto mejore y pueda compartir por acá alguna crítica. 

Espero que les guste VIDA. A mí me gustó mucho (obvio porque de lo contrario no lo estaría publicando). 

Saludos.

Patricia M.A

Nada

Nada

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al cerrar la puerta,

al dejar las llaves,

al escribir.

Nada

en la mano,

en la cama,

en los besos.

Nada.

Nada fue suficiente,

Fue demasiado.

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¿Cómo les va en este segundo martes del año? Espero que todo bien. Por este lado del mundo, mi pequeño mundo, las cosas marchan tranquilamente. Aunque espero ya se produzca algo de movimiento o acabará muy aburrido.

Saludos.

Patricia M.A

Esa sonrisa

Esa sonrisa no te cae. No te cae, no te cae, no te cae. Yo muchas veces te lo digo; en la mañana, en la tarde, en la noche. Te lo dije ayer, te lo digo hoy y te lo diré mañana: esa sonrisa no va contigo, ni tú con ella. No son el uno para el otro. Y si alguien te ha dicho lo contrario, pues es un tremendo mentiroso, un fanfarrón o fanfarrona. Ya deja de sonreír. Basta. Esa sonrisa no te cae, no te cae, no te cae, no te cae. Mejor ve practicando otra. Cámbiate la cara si puedes, pero no, no puedes, nunca puedes ¿cuándo puedes? ¿lo sabes? No, no lo sabes. Pero ¿quién sabe? no tú, no yo, no ellos. Ellos menos saben. Ellos no saben qué nos pasa a nosotros. Qué saben ellos de nuestra vida. Qué saben ellos que están fuera de nuestros cuerpos. Qué saben ellos si no son el espejo.

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Que tengan buena semana.

Patricia M.A

PRIMER DOMINGO DEL AÑO

Para ser el primero, fue muy aburrido. O yo lo convertí en un día aburrido. No me gusta el día domingo para salir. Lo reservo para mí. Si mi familia decide pasear, yo ocupo la casa, me quedo sola y ¡paz! silencio, mucho silencio. Al menos hasta que prendo el televisor. 

Para este domingo estaba planeado salir con mis padres, pero ayer en la noche les dije que no iría. Dicho y hecho, no fui. Desperté a las 10 am, y volví a dormir. Me levanté a las 12:30 y salí a comprar para preparar la comida a los gordos (mis perros) y también para mí. 

Cuando ya estaba por servirme la comida, llega una de mis hermanas. Almorzamos y fui a ver unaa película. Tamasha. si alguien gusta de las películas en hindi o simplemente tiene curiosidad, le recomiendo esta. Tamasha trata de un joven que está entre ser y no ser él. seguir la norma, tal cual robot o ser en verdad él, él quien dejó de ser al crecer. Es una película de encuentro con uno mismo, autoaceptación. Esta película no fue bien recibida en su país, a pesar de tener como protagonistas a los más populares del momento. No entendieron la película. No la aprecciaron. No era del gusto de los espectadores. Pero, sin duda, es muy, muy, muy buena. Pero ponle mucha atención al incio, pues puede parecer un poco raro, pero de ahí se le agarra el ritmo y te llega al corazón. 

Luego de ver Tamasha, llegaron mis padres y nos quedamos viendo televisón. Cenamos y papá me avisó que uno de los periquitos que teníamos en el patio, había muerto. Unas horas antes mi hermana le había servido su comida y era la más entusiasta por comer. Puede que haya muerto por empacho. Se le veía muy bien. Era la más despierta, menos temerosa y más comelona de los tres. La gula.

En fin. Ahora estoy en el dormitorio escribiendo mi día. Pensaba publicar alguna historia, pero no me se ocurre anda por ahora. Quisá mañana. Espero que sí, de paso que tomo algunas fotos y escribo algo sobre ellas. 

Hasta mañana~

Patricia M.A